Nos remontamos a los años 1510, cuando el pueblo que ahora se conoce como San Lucas Tolimán, tuvo su origen en la comunidad que ahora se conoce como  Santa Cecilia Patulul, Suchitepequez, lo que ahora es Finca El Ingenio, el pequeño pueblo estaba asentado en un paraíso divino, con bosques gigantes, con ríos que sustentaban en alimentación a sus pobladores, cosechaban el maíz, frijol, legumbres.
La iglesia católica era de bellísima arquitectura colonial, grande como de 14 metros cuadrados, ángeles tallados en piedra, flores, sol y luna.
Lo que mas gustaba a los pobladores era el repique de las campanas, alrededor de la misma se ubicaba el mercado, donde los vecinos de caserios cercanos  se congregaban con su diversidad de productos.
Las casitas eran hechos con caña de maíz con techo de paja y al caer la tarde nuestros abuelos contemplaban la caída del sol.
El párroco que oficiaba las misas, llegaba montado en mula, el viaje que realizaba el cura era un poco corto porque provenía de Patulul.
Un día de plaza estaba reunida la comunidad en la iglesia católica, cuando en el esposo bosque apareció un hombre de origen español,  sombrero ancho, bigoton, botas con espuelas, montado en un caballo negro grande y fuerte. Dicho jinete sin desmontar entro a la iglesia y con mirada penetrante observó a los feligreses no artículo palabra y con un relinchar de su caballo se desapareció en el esposo bosque.
Minutos después ocurrio un deslave que venia del volcán, destruyendo a casi toda la población,  unos pocos se salvaron, de la destrucción sólo quedo la fachada de la iglesia que hoy todavía se puede observar, testigo mudo de la destrucción del primer asentamiento de San Lucas
El jinete y su misterioso caballo no se supo nunca, muchos decían que era el puro demonio que llego trayendo dolor, llanto sufrimiento a los abuelos de esa época.